No es la noche oscura ni la soledad,
tampoco es por estar en mitad de los sueños:
es el silencio que lo absorbe todo y lo llena de vacío.
No son los pasos cautelosos de las ánimas invisibles
que pasan de pared a pared:
es el silencio que vuela como una brisa viboreante al ras del suelo.
No es la sombra de la sombra
que se oculta y que activa el aullido de los perros:
es el silencio que los confunde
cuando pasa a sus costados y les levanta el pelaje.
No es mi inspiración la que escribe estas líneas,
es para que el silencio no me envuelva con su traje
en el silencio de la fosa.