domingo, 17 de abril de 2022

EPITAFIO

 


No es la noche oscura ni la soledad,
tampoco es por estar en mitad de los sueños:
es el silencio que lo absorbe todo y lo llena de vacío.

No son los pasos cautelosos de las ánimas invisibles
que pasan de pared a pared:
es el silencio que vuela como una brisa viboreante al ras del suelo.

No es la sombra de la sombra
que se oculta y que activa el aullido de los perros:
es el silencio que los confunde
cuando pasa a sus costados y les levanta el pelaje.

No es mi inspiración la que escribe estas líneas,
es para que el silencio no me envuelva con su traje
en el silencio de la fosa.

 

A Ricardo

Te dejé allí y no lo supiste, pero te has de acordar de aquella vez en que con una fogata y una guitarra le cantamos a la noche, compañera f...