Tengo que creer, aunque no exista, porque o sino en dónde
quedarán las palabras, mi voz. Tengo que creer para salvar mis horas, las horas
en que me pasé hablando solo lo que habría que decirte. Tengo que creer para
tener mi tregua ante la muerte. Tengo que creer para que sigas existiendo, para
no perderme en la ilusión de que todo es un sueño. Tengo que creer para poder
levantarme mañana temprano y que al tomar mi café trate de comprender este
mundo de mierda. Tengo que creer para no emborracharme todos los días, para no
buscarte más. Tengo que creer, aunque no exista, tengo que creer en el olvido.
Qué esperas de esta casa cuando el abismo sube hacia lo profundo de la mente y se instala frente a tus ojos, dime, ahora que ha pasado la lluvia, ahora, que estamos sentados aquí, en este lugar que está lejos de todo, si la escritura no es más que una trampa para lo real, si no puede superponer verdades ni realidades, qué es lo que nos espera una vez escrita la última página, el último párrafo, la última oración, la última palabra.
viernes, 23 de septiembre de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
A Ricardo
Te dejé allí y no lo supiste, pero te has de acordar de aquella vez en que con una fogata y una guitarra le cantamos a la noche, compañera f...
-
A las 3.30 el pucho, la lluvia y el café se convierten en aliados perversos de tus ojos no esperás, no esperás a que se aclare la noch...
-
Ríe lagartija tú que bajas del árbol a besar las flores de la temple tierra inquieta. Amedrenta tu calma un chasquido en la laguna del c...
-
Viste cuando te entran unas ganas tremendas de querer saber cómo está, dónde está, qué hace; y mirás tu celular y ni siquiera te llega un...