Deseo que no acaba, un deseo inacabado, no es lo mismo, pero es inacabado, inconsciente, vivo, descontrolado, que se pasea por mi mente y abre los cajones de la memoria. Entonces, te junto, a retazos, en el bar, en la clase, en el bondi, te junto los pétalos, te junto como los frutos de un árbol, frutos esparcidos por la tierra, todo, todo, y tú no me ves, no me oyes, no me dices, no, dices no y otras palabras absurdas, yo también soy absurdo, y vago, y perdido, pero me pierdo así porque es la mejor manera, para mí, de perderse, irse; total, no me voy a ningún lado, no voy más allá que del propio espejo.
Qué esperas de esta casa cuando el abismo sube hacia lo profundo de la mente y se instala frente a tus ojos, dime, ahora que ha pasado la lluvia, ahora, que estamos sentados aquí, en este lugar que está lejos de todo, si la escritura no es más que una trampa para lo real, si no puede superponer verdades ni realidades, qué es lo que nos espera una vez escrita la última página, el último párrafo, la última oración, la última palabra.
jueves, 15 de octubre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A Ricardo
Te dejé allí y no lo supiste, pero te has de acordar de aquella vez en que con una fogata y una guitarra le cantamos a la noche, compañera f...
-
A las 3.30 el pucho, la lluvia y el café se convierten en aliados perversos de tus ojos no esperás, no esperás a que se aclare la noch...
-
Ríe lagartija tú que bajas del árbol a besar las flores de la temple tierra inquieta. Amedrenta tu calma un chasquido en la laguna del c...
-
Viste cuando te entran unas ganas tremendas de querer saber cómo está, dónde está, qué hace; y mirás tu celular y ni siquiera te llega un...
No hay comentarios:
Publicar un comentario