El sauce inclinado
en la curva del camino, es un sauce llorón por no estar cerca del
río, se le muere el alma en las noches de eterno frío, se le viven
las manos debajo de los pies
Se detiene en los
instantes que terminan y que no se recordarán bajo las nubes de
otoño, así como esos momentos que solo los poetas escriben por que
viven sin mirar la realidad de lo que se espera
Y se pierden en la
brisa, en la lluvia, en la luna o bajo las faldas de un tornado
cuando pasa ausente, pero, los poetas no son de algún lugar, no como
el sauce que duerme en un lugar equivocado y sin sentido. Los poetas
se embriagan de madrugadas efímeras, se equivocan de abrazos y se
ríen de la vida tanto que la muerte nunca los quiere.
No sólo es el
lugar, también el tiempo se desgana tratando de absorberlos. Los
poetas no saben a quién querer, por que si lo supieran no
escribirían tantos versos, ni se les derramaría una sola gota de
alcohol pronunciando nombres, el mismo nombre, de millones de maneras
diferentes.
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