Quién te manda
revelar
los secretos de la
luna
en esa mirada de
cristal
con esos ojos de
gatuna
Cual certero se
equivoca
de olvido o perdón
de libertad o
prisión
si roza tu boca
De angustia poca
queda mi alma
celador
de tus besos
asesinos
de tu aroma de
flor
Fue apacible el
pesar
de las noches
inquietas
cuando me dijiste
que jamás te he
de besar
He de esperar
haciéndole a la
soledad piruetas
bailando en el bar
para cuando vayas
a despertar.
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