Bastará acariciar tu
mejilla para que esta noche sea eterna y que mi alma no se duerma
entre menguadas ilusiones
Me acercará un roce de
tus labios sobre mi cansada melancolía al más profundo paraíso de
lo bello e infinito
Sobre nubes y estrellas
viajará mi corazón exaltado si tu voz derrama átomos de amor entre
palabras sentada a mi costado
Será el arcoiris, será
el cielo; condenados al sosiego por los latidos del deseo por
alcanzar tu beso
Fue una gota, un polen,
fue todo el jardín; y dentro de una orquídea sin fin brilló tu
alma, se forjó tu luz
Se dividirá lo sublime y
lo divino; entre la palabra puro de membresía si estos versos te
tocasen, y si te gustasen, si tan solo te gustasen; se llamaría
poesía.
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