Pensarte es escapar, verte es olvidar,
quererte es recordar lo especial de la vida
Creo que debemos
de encontrar la manera
de escalar la
montaña del olvido
y sentir en la
cima el soplido
del aire diferente
de la quimera
Buscar la grieta
del recuerdo
en que hállese
dormido
lo que llevamos
escondido
que no es locura
ni algo cuerdo
Es escapar del
tiempo y sus atajos
esconderse en las
esquinas perdidas
reírse de las
victorias vencidas
por las callejas
de los barrios bajos
Caminar sin
sentido más seguido
buscando
totalmente nada
tal vez un bar o
una mirada
nos libere de
aquello escogido
por nuestra mente
llena de mortajas
y escribamos
versos y cuentos
nos susurremos
rosas y otros inventos
que llenen el
vacío con millones de migajas
Que a la larga se
hace pequeño
si supiéramos que
un beso puede ser eterno
no podría ni el
cielo ni el infierno
condenarnos a
tener un dueño
Sin embargo, sé
que la soledad existe
tanto como tu
aroma de primavera
cuando al sol
despierta en la hora primera
de tus ojos que a
la realidad resiste
Ensayaría más
estrofas en la avenida
pero viene a
buscarte otro futuro
que no tiene
inciertos ni pan duro
ni paseos tristes
por la vida
Eso que quieren yo
no lo quiero
simplemente no
tiene sentido
por no saber
escuchar el latido
de mi piel,
perderme prefiero
Pero no sin antes
verte
para no decir lo
que no digo
así podré llevar
conmigo
la sombra de tus
labios en las alas de la muerte.
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